Y que hermoso es encontrarse con los famosos oasis, contrastando con los desérticos paisajes ya que ahí crecen palmeras datileras, olivos y naranjos, y en algunos oasis mas elevados hay juníperos y lentiscos.
Una excursión a las zonas alejadas nos pondrá en contacto con los roedores del desierto, como las hienas, las gacelas y los gatos monteses. Y estar en un país donde también son comunes las águilas, los halcones y los buitres, cierra un interesante panorama animal.
Los lugares más típicos son Ubari con sus dunas y oasis, y las montañas de Akakus donde hay murales de dibujos prehistóricos.
Si lo que el turista busca son playas solitarias, en Libia podrá cumplir con sus deseos ya que dispone de unas magníficas playas intactas y recién con una incipiente actividad del submarinismo
Para respetar las costumbres uno debe llevar ropa que no solo sea cómoda, sino poco liberal. Salvo en los lugares considerados de culto, no es necesario ir con la cabeza cubierta.
Hay unas impresionantes ruinas romanas que el turista no querrá perderse, que son las de Cirene, Magna y Sabratah.
Así que tal vez poco explotada en sentido turístico, Libia tiene razones más que suficientes para ser visitada
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